Una parte del viento

Rome había elegido vivir en un paraíso. Lo conoció de viaje y fue amor a primera vista. Aunque siguió su camino en aquella oportunidad, sabía que iba a volver para desarmar su mochila y cumplió.
Vivió quizás los mejores 3 años de su vida rodeado de un contexto mágico, con montañas, lagos y ríos por doquier, con gente de llama encendida, llenos de brillos y calidez.
Aunque era una etapa casi sedentaria, se sentía de viaje permanentemente, habitando allí donde todos los “extranjeros” van de vacaciones.
El enamoramiento hacia el lugar y las personas que lo rodearon, en el siempre cambiante cotidiano, no dejaron nunca de crecer. Cree sin dudas que es el mejor lugar del mundo para vivir y sin embargo lo dejó atrás en pleno regocijo por ser parte… ¿Qué fue lo que pasó? ¿Qué lo llevó a semejante desapego sin fecha de regreso?… LA INVITACIÓN DEL VIENTO.
¿Caprichoso? quizás sí, repentino no. Rome lo estaba llamando y apareció sacudiendo todas las estructuras, como de costumbre. Al escucharlo, su espíritu aventurero quedó al borde de la taquicardia. Lo vino a buscar para un nuevo viaje, sin mapas, sin tiempo, sin certezas, fiel a su costumbre y no pudo, ni quiso, decirle que no.
Ahora, como la vida misma de los atrevidos, todo está en juego: volver, no volver, subir, bajar, ser recuerdo, ser olvido, ¿quién sabe? Lo que sí tiene muy en claro es que va aprender mucho, y que usando su corazón como radar seguirá encontrando la magia en las personas y en el camino, a cada paso, a cada latido.
Aprendió que lo mejor en estos casos, ante un pedido tan grande del corazón, es no hacer preguntas, no integrar a la razón, que con sus miedos puede arruinarlo todo.

Decidió entregarse por completo a este nuevo llamado. Se desprendió del 70% de su ropa (sin darse cuenta acumulaba mucha más de la que realmente precisaba para vivir). Las ollas y las mantas quizás un día las recupere. La bicicleta hará feliz a otro pseudo niño y el resto de las cosas, así como pudo tenerlas una vez, podrá tenerlas dos veces.
Ahora está listo, esperando que el viento, viejo sabio, pase a buscarlo como prometió. Nunca falla si le hablan con el corazón.
En la vida hay que recomenzar todo el tiempo, sin esperar a llegar a un fin de ciclo, a un agotamiento lleno de stress y sufrimiento. En la cresta de la ola también se puede dar el salto y arriesgar.
Parado al borde de la ruta, casi sin peso en la mochila, miró con amor al cerro que le prestó su oído durante todo este tiempo, su mejor psicólogo, su mejor amigo. Sin duda lo llevará con él a todas partes. Lo recordará cuando esté triste y también cuando esté contento. Lo que no puede prometerle es fidelidad eterna. Ignora mucho del camino, no sabe nada de lo que podrá encontrarse. Quizás se enamore de otros cielos, de otros colores que desconoce… todo está en juego, todo es un juego.

Trató de no pensar mucho en lo que por el momento está dejando atrás. Es más difícil partir cuando el espejo retrovisor no para de devolver sonrisas y caricias al alma. Sin embargo el camino sigue, es ley del caminante.
Llegado el momento sabrá cuando volver, del pecho le brotará el canto de grillo buscando a su amor patagónico. Cuando el corazón habla, es inútil no seguirle la corriente. Ser salmón en estos casos es atentar contra la propia vida y por esta misma razón armó su equipaje de nuevo.
La sensación de estar al borde de una banquina, sabiendo que una nueva aventura está por empezar, le desborda el alma de alegría. Tiene los ojos emocionados, el cuerpo conmovido y la sonrisa tatuada. Sabe que la apuesta es grande, más aún sabe que su amigo el viento lo llevará por nuevos caminos mágicos.
Sin pensar mucho más, extendió su pulgar derecho, con el brazo bien estirado, lleno de fe. En menos de 20 minutos ya estaba en viaje en el auto de un mago desconocido, cantando para sus adentros una vieja canción, anhelando aprender una nueva. El viento es aire en movimiento y él también.

¿FIN?

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2 Responses

  1. Carina Rossi Carina Rossi dice:

    hermoso!! suerte en el nuevo camino!! ayyy!!! esa foto.. ese ¨paso de los vientos¨ fue uno de los lugares mas magicos en en los que estuve en mi vida…

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