Última medida del gobierno

La resolución apareció publicada hoy por la mañana en el boletín oficial, confirmando así los rumores que inundaron los pasillos de los ministerios en las últimas semanas. El gobierno tuvo que tomar cartas en el asunto luego de un largo, y sospechoso, período de no prestar atención.
Sin duda la presión mediática cumplió un rol determinante. Titulares como: «Es siempre lo mismo, aparecen signos de humanidad en el último minuto», «Durante todo el proceso pareció anestesiado, pero cuando hubo que dar la cara realmente apareció», «Su corazón simulaba ser la más dura piedra y sobre el final demostró que en realidad era un flan disfrazado», alarmaron a la población elevando el pedido de acción a las autoridades.
Fuentes del gobierno aseguran que aunque sea una medida prácticamente “contra cultural” que generará mucho rechazo en las masas en primera instancia, con el paso del tiempo servirá para el bien común de las relaciones humanas.
Por lo bajo, una fuente que pidió mantener su anonimato, aseguró que la demora en sacar la resolución se debió al contexto de sensibilidad actual que podría traer un fuerte costo político para quien se atreviese a tomar cartas en el asunto… «Somos animales de costumbre, ¿vio?, pero había que cortar con esta fuga de humanidad, de sentimientos nobles que muchas veces se dan por implícitos y sólo se hacen explícitos, visibles, en la recta final de las cosas, cuando las papas queman», sostuvo.
A lo largo y ancho del globo terráqueo sobran los ejemplos. Familiares peleados a muerte que vuelven a abrazarse a los pies de la cama de un pariente internado con un cuadro irreversible; amigos/hermanos distanciados por malos entendidos, donde ninguno quiso aclarar, que vuelven al ruedo después de que a uno se le incendió la casa; las hermanas que se dan cuenta de la absurda competencia mantenida desde niñas, cumpliendo un rol lamentable cuando se declaró la emergencia que azotó al núcleo familiar, y que ahora estando unidas podrían recuperar las Malvinas ellas solas con la fortaleza de su alianza, a puro corazón descontaminado; compañeros de trabajo peleados a muerte por ocupar el mismo sillón, que empiezan a cubrirse las espaldas, cesando el fuego cruzado, cuando el hijo de uno de ellos fue atropellado en la calle y su salud corre serio peligro; etc.
Casos como estos suceden de a miles a diario, y fueron los que en acumulación hicieron que el gobierno haya aprobado de urgencia esta nueva ley que obliga a los ciudadanos de esta nación a: “Mostrar siempre, en todo momento, en las buenas y en las malas, la pura humanidad que habita en nosotros. Prohibiendo además que ésta entre en el libre juego de las interpretaciones siendo implícitas: deben ser explícitas, sin segundas lecturas. Los castigos para quienes no cumplan son muy severos. La falta de humanidad debe ser intolerable.
Los progenitores deben hacer saber constantemente a sus hijos que los apoyan y los quieren; un amigo debe estar siempre disponible; un hermano nunca debe aparentar ser un enemigo; los hospitales deben dejar de ser centros de recuperación de relaciones, etc. Esta nueva ley insta a no permitir que la vorágine de la rutina nos enceguezca y sea necesaria una situación extrema para sacarnos la venda de los ojos. Todos tenemos un corazón que nos iguala, mas la diferencia está en el nivel de contaminación, cual smog que no permite ver el cielo, y eso es personal. Las crisis, en el mejor de los casos, suelen ser un taladro que perfora bruscamente todo el material frondoso que cubre a nuestro órgano más noble, sacándolo a relucir sobre el final.
«Es en el cotidiano donde esta batalla debe ganarse» nos dice nuevamente por lo bajo el funcionario anónimo…. «Hay mucha gente que no llega a tiempo y es preocupante. Somos hijos del rigor».
Como toda nueva ley, hay que dejar correr un poco el río para medir realmente el impacto. A más de un ciudadano le costará amigarse con esto, paradójicamente sintiendo vergüenza y miedo al ridículo, cuando en realidad es al revés.
Está claro, nos merecemos ser más humanos en todas las situaciones, ser más contemplativos y usar el tiempo a nuestro favor. ¡Cuántos caminos dolorosos se podrían acortar actuando de esta manera! Que, al fin y al cabo es parte de nuestra esencia, aunque estemos distraídos y no nos hagamos cargo. Es un buen momento para que verdaderamente empecemos a hacer TODO LO HUMANAMENTE POSIBLE.

FIN

 

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