Glaciares

Es todo cíclico. Un glaciar por más compacto que esté, en algún momento, aunque sea en una mínima parte, termina cediendo. La gota desprendida, desapegada, se ve ahora nadando en un lago. El tiempo sigue pasando y el mismo sol que la derritió, ahora con mucha paciencia la evapora, la hace volar.

Tiene el privilegio de llegar hasta las nubes, el viento la saca de paseo y desde arriba ve como las gotas que hacían un todo, ahora ya no son. El tiempo nunca frena, pero el viento sí, y una precipitación la devuelve a la tierra. Su nuevo lecho puede ser dulce o salado, tanto como su destino.

Así es la vida de las gotas, que de tanto ir y venir a través del tiempo, un día entre millones y millones, vuelven a encontrarse, quizás sin reconocerse. Tantas gotas, tantos ríos, tantos mares, tantos lagos y venir a coincidir justo en este momento, en este charco ¿por qué será?… es una pregunta que sólo algunas se hacen mientras siguen nadando. Pasa con las gotas, pasa con las personas… En un comienzo todos fuimos glaciares…

FIN

 

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