Prólogos ANDANDO Y SOÑANDO y PARTE DEL VIENTO

Andando y Soñando y Parte del Viento son libros autogestivos de mi propia autoría, escritos en “modo soñador” con cuentos y relatos que, principalmente,  tratan de dar testimonio acerca de la magia que hay en el camino de los soñadores atrevidos, conteniendo una visión optimista de la vida, demostrando que el cotidiano está lleno de milagros y que hay suficientes para todos. Mezclando historias reales y ficticias, la intención es acercar a los sueños con su soñador y a mostrar que esta experiencia llamada vida es hermosa cuando uno se anima a revolucionarla.

Acá podés leer, o escuchar, los prólogos de ambos:

ANDANDO Y SOÑANDO

¡Bienvenidos! Esto que tienen en sus manos no es lo que a simple vista parece ser. Creerán que es un libro, pero en realidad es un sueño. Para construirlo fueron necesarios varios años de decisión, recorrer muchos kilómetros, conocer muchas personas, pasar por muchas emociones y despertar ante un pedido explícito llegado desde lo más profundo de mi esencia.

Dentro de las fronteras de esta construcción onírica, notarán que hay muchos conceptos que se repiten acerca de lo que descubrí tiempo atrás: LA MAGIA DEL CAMINO.

La descubrí en mí, pero existe desde que el mundo era bebé: fui consciente, mientras buscaba salir de una calle oscura por la cual atravesaba la vida, que quien se lanza a conseguir sus sueños tiene de aliado al universo, que usa la magia como medio para el fin de cada ser. En la ruta hacia los sueños, hay magos y magias al servicio de todos: no existe la escasez.

Los cuentos que dan vida a esto que parece un libro, están en su gran mayoría inspirados en hechos reales vividos en carne propia.

Allá por el año 2008, si es que la memoria no me falla, entró a mi hogar un ángel disfrazado como pareja de mi mamá. Su nombre era Miguel. Pasamos rápidamente el trámite burocrático de estudiarnos y en menos de un suspiro ya nos habíamos adoptado mutuamente como padre e hijo del corazón. La vida de tan generosa, como de costumbre, me daba dos padres en simultáneo.

En un arranque de originalidad extrema, a este ángel lo empezamos a llamar: “Migue”.

Un tiempo después, junto a mi madre deciden que sea la ley quien de testimonio del amor que se tenían y pusieron fecha para casarse. En el mismo impulso eligieron a El Calafate y Ushuaia como destino para la luna de miel y Migue, con la felicidad pura de un niño, se compró un par de zapatillas de cuero con las que, según sus propias palabras, iba a pasearse por el glaciar Perito Moreno.

Donde solo había buenas noticias, un día se filtró una muy dolorosa. Poco tiempo antes de celebrarse la boda, una enfermedad terminal en un grado muy avanzado, decidió manifestarse después de estar algunos años en el más silencioso anonimato dentro del cuerpo de Migue.

El casamiento se llevó a cabo, pero la luna de miel tuvo que ser suspendida. Con el pasar de los meses los tratamientos no fueron suficientes: el mago de ojos extracto de cielo y de sonrisa pícara sin fin… abandonó este mundo.

El dolor de su partida, en el tiempo del duelo, me despertó la necesidad de hacer un viaje de mochilero. No tenía experiencia, ni muchos recursos: solo la necesidad y la confianza ciega de que todo iba a salir bien.

Habiendo tomado la decisión de hacerlo, me faltaba elegir el destino. Sabía que era en Argentina, pero no resolvía si ir al sur o al norte. Poco después, una voz dentro mío me dijo que el lugar era la Patagonia y que tenía una misión: llegar hasta el glaciar con las zapatillas de Migue abrigándome los pies…

Viajé ocho meses en total, alojándome en casas de lugareños desconocidos que no me cobraban por hacerlo y trasladándome a dedo. Ahí empecé a descubrir la magia del camino: tanta gente que sin conocerme me abrazaba, tantos que me abrieron la puerta de su hogar, hubo hasta quienes me regalaron dinero para que cumpliera mi objetivo y tantas situaciones que se acomodaron en un chasquido de dedos, me hicieron abrir los sentidos para percibirla…

Finalmente, llegué hasta el Perito Moreno con las zapatillas puestas y les aseguro que la piel de gallo no era por el frío. Me las saqué un par de veces para tomar unas fotografías frente a la muralla de hielo y al calor de toda esa situación tan movilizante para mí, rompí en llanto, pero no de tristeza: entendí el por qué de su viaje y el del mío, aunque sean en distintas dimensiones.

Recuperé la sonrisa prontamente, tratando de emular la suya y me quedé tomando unos mates, sabiendo que él estaba sentado a mi lado, viendo aquella maravilla, con la satisfacción del deber cumplido y con la sensación de un nuevo renacer. Una canción que dice: “…Me nacen flores desde las heridas, que mi vida huele sin temor…” empezó a sonar cada vez mas fuerte dentro mi república.

Luego de ese viaje hice otro de tres meses por Europa. Cuando uno está entregado a su sueño y se moviliza por él, doy fe, que todo se acomoda: la falta de recursos económicos, las barreras del idioma, los contratiempos y las burocracias.

Estas hojas son hijas de aquellos viajes (al igual que mi nuevo yo) y en su contenido buscan lo mismo que sus padres: dar luz donde hay oscuridad.

Hay dos secciones que forman un todo:

  1. Andando y soñando: Las letras que construyen los cuentos de esta sección dan testimonio del recorrido mágico de una persona cualquiera que se lanzó al camino a viajar sin seguridades económicas, sin tiempo y sin límites (quizás hasta se parece un poco a mi…)
  2. Bueyes encontrados: Aquí las oraciones que se suceden hojas tras hojas son fruto de reflexiones basadas en el simple acto cotidiano de vivir. Mientras vivo, a veces logro sentarme por encima de las situaciones y tener una perspectiva distinta. Desde ese lugar puedo juntar los bueyes que voy perdiendo.

Ya que llegaron hasta acá… entren, pónganse cómodos, pueden quitarse los zapatos si les molestan y siéntanse como en su sueño. Tómense un minuto para ir a buscar a su propio niño interior y siéntenselo a upa (con él será más fácil entender el mundo mágico y dejarse fascinar).

Por favor, no se vayan sin probar algo. Todo lo que está servido aquí es para ser usado. Pueden quedarse el tiempo que gusten y si al soñar tienen frio, pueden taparse con estas hojas hasta que despierten y abran su ventana para dejar entrar a la magia del camino, que como un sol abrigará el sendero para que puedan salir, encontrar las zapatillas que cuiden sus pies al andar y llegar hasta su sueño.

FIN

 

 

PARTE DEL VIENTO

¡Bienvenid@s! Cuando escribí mi primer libro, ANDANDO Y SOÑANDO, expresé que en realidad no era un libro sino un sueño. Ahora que estoy “pariendo” de nuevo y veo la cara de mi segundo hijo de tinta y papel siento que, en realidad no es un libro, sino que es una linterna que da luz con la energía del viento.

Quien se atreva a mover estas hojas descubrirá que en ellas se esconde su impecable fuerza motriz, con el poder de romper las amarras de los miedos y llevarnos hasta los sueños que nos dicta el corazón.

Cierta vez, mientras trabajaba por transformar en luz una oscuridad me entregué al viento y llegué, cual astronauta, al mundo de los sueños a plantar una bandera con mi nombre. Cuando sentí en cuerpo y alma lo fascinante que es vivir un sueño con los ojos abiertos, rompí el pasaje de regreso… ¡volver sería involucionar (y una locura)!

Allí descubrí el poder que todos tenemos y supe que lo único que nos diferencia es el nivel de consciencia. Vi que cada quien, si se lo propone, puede alcanzar lo que sueña y recordé que se puede negociar con los miedos.

Mientras la vida transcurre podemos elegir dos caminos: ser o no indiferentes al viento. Mientras lo ignoramos, él, que es un viejo sabio, espera pacientemente escondido entre los árboles o en algún pasillo entre las montañas, mas cuando le damos lugar, entra con todo su poder transformador y da vuelta todo. Conmigo no hizo excepción alguna.

Durante mucho tiempo le tuve miedo. Me quedaba en el reparo de lo conocido creyendo erróneamente que allí habitaba la felicidad, hasta que un día se cansó de esperarme y en un pacto secreto con la vida se llevó mi techo y mis paredes. Quedé desnudo aunque sin frio. Dentro de mí empezó a avivarse el fuego sagrado de los sueños y dejé de resistirme al ver que lo que estaba en juego era mi felicidad.

Desde aquel entonces el viento y yo somos uno. Desperté, abrí los ojos para ver que todo parte del viento… ¡soy una parte del viento!

En ese viaje sin fin dentro del remolino del huracán paradójicamente pude ver mejor. Más dado vuelta estaba, más al derecho me sentía.

Dentro del torbellino, mientras daba vueltas sobre mi propio eje, pude agarrar algunas hojas que estaban volando. Unas estaban escritas y las usé para nutrirme; y otras estaban en blanco. Cuando me decidí, el viento trajo también una pluma y empecé a escribir.

Estas hojas traen noticias del mundo de los sueños y esconden con la misma torpeza con la que se oculta un niño de cuatro años jugando a las escondidas, la intención de acariciar corazones y ser más sentidas que pensadas, sirviendo de acta para una revolución que ayude a cada quien a encontrar el puerto de su felicidad verdadera, desprovista de falsas ilusiones. Soy un soñador, no puedo pretender menos.

Las letras de esta obra mantienen la línea soñadora y esperanzadora de mi primogénito, intentando dar una vuelta de rosca más, incorporando los nuevos aprendizajes recogidos en el camino de esta experiencia tan linda que es vivir.

Dándose una vuelta por el libro descubrirán un gobierno que se encarga de asuntos muy particulares de sus habitantes, poniendo el foco en lo que es realmente importante para la población. También encontrarán historias viajeras inspiradas en hechos reales, algunas reflexiones convertidas en cuento y por primera vez me tomo el atrevimiento, no sin mucha timidez, de hablar de mí en primera persona.

Quien al leerlo conecte con él, sienta el paso del viento, escuche sus chiflidos y lo perciba entre los dedos cargado de electricidad; no podrá dejar de sonreír cuando sienta que su estructura empieza a sacudirse. Sabrá entonces que el viento está golpeando la puerta de su propia vida y que puede llevarlo al otro lado de la cordillera de los miedos, donde está el valle sagrado de los sueños alcanzados bajo el sol de felicidad.

Les agradezco con el corazón que sean parte de esta aventura literaria. Ojalá esté a la altura de sus sueños. Abrazo infinito.

FIN


Si les llega a interesar alguno de estos ejemplares, no tienen más que escribirme al facebook «@andandoysonando» o al mail «pablo@andandoysonando.com» . Hago los envios por correo argentino y el pago de los mismos se puede hacer por transferencia bancaria o mediante Mercado Pago (de mercado libre), donde se puede elegir entre diversos medios como por ejemplo un cupon para rapipago, pago facil o también con tarjeta de crédito.

Desde ya muchas gracias pro ser parte de esta aventura,

Mágico abrazo,

PABLO