Parte del viento

¡Hola amig@s! finalmente un día de 2017, en Puno Perú, nació mi segundo hijo de tinta y papel que fue inscripto con el nombre de PARTE DEL VIENTO.

Tiene los mismos rasgos soñadores de su hermano mayor, Andando y soñando, aunque es un poco mas gordo, trayendo más hojas y nuevos aprendizajes (en la parte de abajo podés ver el prólogo).

 

 

 

PARTE DEL VIENTO – PROLOGO

¡Bienvenid@s! Cuando escribí mi primer libro, ANDANDO Y SOÑANDO, expresé que en realidad no era un libro sino un sueño. Ahora que estoy “pariendo” de nuevo y veo la cara de mi segundo hijo de tinta y papel siento que, en realidad no es un libro, sino que es una linterna que da luz con la energía del viento.

Quien se atreva a mover estas hojas descubrirá que en ellas se esconde su impecable fuerza motriz, con el poder de romper las amarras de los miedos y llevarnos hasta los sueños que nos dicta el corazón.

Cierta vez, mientras trabajaba por transformar en luz una oscuridad me entregué al viento y llegué, cual astronauta, al mundo de los sueños a plantar una bandera con mi nombre. Cuando sentí en cuerpo y alma lo fascinante que es vivir un sueño con los ojos abiertos, rompí el pasaje de regreso… ¡volver sería involucionar (y una locura)!

Allí descubrí el poder que todos tenemos y supe que lo único que nos diferencia es el nivel de consciencia. Vi que cada quien, si se lo propone, puede alcanzar lo que sueña y recordé que se puede negociar con los miedos.

Mientras la vida transcurre podemos elegir dos caminos: ser o no indiferentes al viento. Mientras lo ignoramos, él, que es un viejo sabio, espera pacientemente escondido entre los árboles o en algún pasillo entre las montañas, mas cuando le damos lugar, entra con todo su poder transformador y da vuelta todo. Conmigo no hizo excepción alguna.

Durante mucho tiempo le tuve miedo. Me quedaba en el reparo de lo conocido creyendo erróneamente que allí habitaba la felicidad, hasta que un día se cansó de esperarme y en un pacto secreto con la vida se llevó mi techo y mis paredes. Quedé desnudo aunque sin frio. Dentro de mí empezó a avivarse el fuego sagrado de los sueños y dejé de resistirme al ver que lo que estaba en juego era mi felicidad.

Desde aquel entonces el viento y yo somos uno. Desperté, abrí los ojos para ver que todo parte del viento… ¡soy una parte del viento!

En ese viaje sin fin dentro del remolino del huracán paradójicamente pude ver mejor. Más dado vuelta estaba, más al derecho me sentía.

Dentro del torbellino, mientras daba vueltas sobre mi propio eje, pude agarrar algunas hojas que estaban volando. Unas estaban escritas y las usé para nutrirme; y otras estaban en blanco. Cuando me decidí, el viento trajo también una pluma y empecé a escribir.

Estas hojas traen noticias del mundo de los sueños y esconden con la misma torpeza con la que se oculta un niño de cuatro años jugando a las escondidas, la intención de acariciar corazones y ser más sentidas que pensadas, sirviendo de acta para una revolución que ayude a cada quien a encontrar el puerto de su felicidad verdadera, desprovista de falsas ilusiones. Soy un soñador, no puedo pretender menos.

Las letras de esta obra mantienen la línea soñadora y esperanzadora de mi primogénito, intentando dar una vuelta de rosca más, incorporando los nuevos aprendizajes recogidos en el camino de esta experiencia tan linda que es vivir.

Dándose una vuelta por el libro descubrirán un gobierno que se encarga de asuntos muy particulares de sus habitantes, poniendo el foco en lo que es realmente importante para la población. También encontrarán historias viajeras inspiradas en hechos reales, algunas reflexiones convertidas en cuento y por primera vez me tomo el atrevimiento, no sin mucha timidez, de hablar de mí en primera persona.

Quien al leerlo conecte con él, sienta el paso del viento, escuche sus chiflidos y lo perciba entre los dedos cargado de electricidad; no podrá dejar de sonreír cuando sienta que su estructura empieza a sacudirse. Sabrá entonces que el viento está golpeando la puerta de su propia vida y que puede llevarlo al otro lado de la cordillera de los miedos, donde está el valle sagrado de los sueños alcanzados bajo el sol de felicidad.

Les agradezco con el corazón que sean parte de esta aventura literaria. Ojalá esté a la altura de sus sueños. Abrazo infinito.

PABLO