4D

Cuenta la leyenda que una vez en la historia de la humanidad, hubo un ser que creía no tener magia y todo el universo rió…
¿Cómo estás? Qué bueno que llegaste a tiempo, veo que viniste listo para arrancar este viaje. Antes de despegar te voy a pedir que te saques el calzado, ¡ah! y las medias también, ¡gracias!
Ahora bien, como lo que vamos a reproducir es la magia de que todo sea al mismo tiempo, y a la vez no sea nada, te pido que cierres los ojos y sigas leyendo… ¿viste que podías? Este viaje que vamos a hacer es así, con los ojos cerrados bien abiertos.
Para el despegue va a hacer falta eso, que te despegues. ¡Vamos a volar! No importa dónde estabas, porque a partir de este momento estás sentando en el living de tu casa. No hay ningún ruido y está todo perfectamente ordenado y reluciente. Entiendo que te distraiga el colibrí azul que acaba de asomarse en la ventana, a mí me pasaría también. Vamos a usar la sonrisa que te produjo verlo para empezar a disfrutar de esto.
Dejá fluir esa energía que te está tomando por los pies, no la reprimas, no te asustes ante esta electricidad que estás sintiendo. De a poco el suelo que pisabas está quedando muy abajo. Estás por llegar al techo, bajás un poco la cabeza y fruncís la cara como para amortiguar el inminente golpe, aunque nunca sucede. Lo traspasaste como un fantasma y ahora que estás en el aire notás tu poder para ver dentro de la casa como si tuvieras rayos X.
Ahora estás levitando por tu ciudad, ves la plaza, la iglesia, los autos, las casas de tus amigos, etc. Podés ganar o perder altura a tu antojo, y te estás divirtiendo como loco. Sos invisible, por eso esta bandada de pájaros que viene enfrente tuyo no te va a chocar. Se te hace difícil mantener el vuelo con tantas plumas haciéndote cosquillas.
De repente llega una paloma hiper blanca, que se pone a la par tuya y te mira, ¡hasta parece sonreír! Pese a que ningún radar ultra sofisticado pueda tomarte, ella te ve y comparte tu secreto guiñándote un ojo. Te invita a que la sigas: suben a toda velocidad y bajan en caída libre. Sentís el viento en tu cuerpo con una sensación parecida a cuando eras chico y te hamacabas a toda velocidad… ¡qué cosquilleo incómodo y adrenalínico! Siguen volando juntos hasta que ella te da a entender que tiene que irse. Le agradecés con la cabeza y la ves alejarse.
En este vuelo, tu cuerpo está paralelo al piso. Girá la cabeza para cada costado, mirate las manos. Ahora bajá el mentón, pegalo al pecho y mirate los pies, mové los dedos para sentir el aire pasar. ¡Estás sonriendo como hacía mucho tiempo no te veía!
Pasás por arriba de tu panadería preferida y sentís el olor a pan recién hecho… mmmmm ¡qué delicia! Creés que a esta escena le falta algo, entonces te vas a volar por encima de tu cafetería predilecta… El olor a café inunda el éter y sentís el vapor de uno recién hecho entrándote por la nariz… ¡mamma mía!
Ahora ponete este sombrero azul brillante… a ver, mostrame cómo te queda… mmmm no, mejor probate este rojo con plumas… ¡te queda perfecto! Desde las alturas buscás en la calle un espejo de agua y te ves. Coincidís conmigo. Lo que no entiendo es qué hacés con esas botas de goma amarilla, es muy gracioso como te quedan con la ropa que tenés puesta jaja.
De tan entretenido que vas, no percibiste la lluvia que se está largando… En un santiamén se desató la tormenta del siglo, estás todo mojado, la ropa te pesa mucho, mas seguís cabalgando al aire sin gastar energía en eso. Te pido una vez más que seas consiente de tu poder, ¿qué haces debajo de las nubes? ¿para qué estar expuesto a la tormenta? Te das cuenta de eso y volás por encima de ellas. Es curioso cómo se ven desde arriba ¿no? Volvés a sentir los rayos del sol y de hecho la oreja derecha parece que va a rostizarse de cuánto te arde, mas todo el cuadro sigue siendo de absoluto disfrute.
Al rato sentís que las nubes se quedaron sin agua, en realidad sucedió hace horas eso, mas perdiste la noción del tiempo. Empezás a bajar. Mientras vas buscando tu casa desde lo alto, empieza a sonar una melodía dulce de un violín, ¿la sentís? Sin quererlo, te vuelve a elevar, tal es el poder de la música, y ahora volás boca arriba con las manos en la nuca sintiendo todo el sol en la cara. Vuelve a aparecer la paloma blanca que se posa en tu ombligo como buscando un nido, haciéndote cosquillas y el volumen de la música aumenta. Es el paraíso de los vivos el que estás viviendo.
Te pido ahora que vuelvas a tu casa, pedíle a la paloma que vuele y con esa sonrisa empezá a aterrizar. En la misma pose en la que despegaste hace muchas horas, aunque, insisto, parezca que sólo fueron unos minutos. Atravesá el techo nuevamente, volvé a tu asiento y desde ahí a tu presente abriendo los ojos. ¡Qué lindo viaje! ¿no?
Ahora que sos más consciente de tu poder y de tu magia, sabés que podés construir realidades mágicas todo el tiempo y plasmarlas en tu vida diaria. Somos magos, no lo olvides…

FIN

 

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